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Detalle de la portada del libro "Cautivo del Deseo" By: Óscar Eduardo Montoya

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Carta abierta a mis estudiantes



El problema de la educación en Colombia no solamente es un asunto de presupuesto. Aunque probablemente en la historia constitucional del país ningún gobierno ha tenido una disposición efectiva de invertir en la educación (salvo G. R. P.), el verdadero problema radica en la falta de calidad de la misma. El sistema educativo por ejemplo se ha mantenido al margen del mundo globalizado con prácticas de aula en desuso: todavía pensando que el estudiante es un “recipiente vacío” que debemos llenar de conocimientos, o que es una tabula rasa sobre la que debemos escribir y grabar los saberes. Pese a que, en los manuales de instrucción y en las escuelas de pedagogía se enseñan métodos de aprendizaje muy variados, en las prácticas de aula el docente sigue manteniendo el control de lo que se enseña y por lo tanto de lo que se debe aprender.

Para nadie es un secreto que, quienes hacen las leyes de educación no son maestros sino funcionarios del Gobierno. Esto implica que, la educación se está pensando desde lo administrativo y político; es decir, desde la necesidad de mantener el control sobre la población y no, como sería ideal, desde la posibilidad de mejorar las condiciones de los ciudadanos a través del acceso al conocimiento. No hay que olvidar que, la invención de los institutos (hoy universidades) en la historia de Occidente se llevó a cabo con el fin de dominar a las personas, este es el motivo por el cual el órgano encargado de impartir el conocimiento fue la Iglesia bajo la tutela del Papa, los obispos y los sacerdotes.

En la actualidad, sacaron la enseñanza de la filosofía de las Pruebas Saber so pretexto de enfatizar en el pensamiento crítico, que es una parte muy limitada del saber filosófico. Sin embargo, la realidad de las instituciones educativas en todos los niveles es muy diferente. A los estudiantes no se les enseña pensamiento crítico porque uno de los fines del sistema educativo es enseñar a obedecer. Por el contrario, se les da unas indicaciones de suerte que piensen lo que es conveniente para mantener ciertos márgenes, para mantenerlos regulados. Por lo tanto, el hecho de que actualmente los jóvenes (quienes han sido engañados, al igual que nosotros, convenciéndolos que les han enseñado a pensar por sí mismos) se tiren a las calles a exigir una educación pública, gratuita y de calidad, es un gesto a todas luces admirable y lo mínimo que deberíamos hacer es escucharlos y apoyarlos. Sinceramente, quiero que mis estudiantes de educación media tengan la posibilidad de estudiar en la Universidad y que mis estudiantes universitarios vuelvan a las aulas seguros que la educación en Colombia -como resultado de la crisis actual- será mejor.

Periódico El Faro, N° 105, Noviembre de 2018.

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